Lectura Complementaria al Martín Fierro de José Hernández
Rodolfo Acosta Castro
EL GAUCHO
Para hacer referencia al gaucho con propiedad, es necesario recurrir a los estudiosos del tema que tienen diferentes conceptualizaciones sobre el poblador de las pampas rioplatenses, de donde resulta completamente necesario citar sus opiniones para no caer en errores de apreciación subjetiva.
El gaucho, dicen los diccionarios del idioma español, es en Argentina, Uruguay y Río Grande del Sur en el Brasil, un sustantivo y adjetivo a la vez. Se dice así a todo lo perteneciente o relativo a los gauchos: un apero gaucho. En Argentina y Uruguay se dice a la persona noble, valiente y generosa, que proporciona satisfacción por su comportamiento desinteresado; pero, también al ducho en tretas, al taimado; al mestizo que en los siglos XVIII y XIX, habitaba la Argentina, el Uruguay y Río Grande del Sur, era jinete trashumante y diestro en los trabajos ganaderos; además el hombre de campo, experimentado en las faenas ganaderas tradicionales.
Para quienes se ocupan de este singular personaje sudamericano coinciden en que los gauderios, gauchos y camiluchos no dejarán de asombrar a lo que no se hallan acostumbrados a verlos con la barba siempre crecida, sucios sin llegar a inmundos, descalzos y aun sin calzones o con el tápalo todo del poncho; por cuyas maneras, modales y vestimenta se conocen sus costumbres, generalmente parcas, sin mucha sensibilidad y casi sin religión. Como les es muy fácil carnear, pues a ninguno le falta cuchillo con que coger y matar una res, apoyado por bolas y lazo, además de caballo para huir, recurrían al abigeato para comer de balde, satisfaciéndose con sólo la carne asada. Trabajan únicamente para adquirir tabaco para fumar y mate de la yerba del Paraguay para beber por lo regular sin azúcar cuantas veces puedan durante el día.
Era corriente, en los siglos XVIII y XIX, que las haciendas posean más de cincuenta leguas, con más de doscientos peones o dependientes sin más derechos y obligaciones especiales que aquellos que les permitan subsistir cabalgando por las pampas, con pocos deberes laborales y menos religiosos; alejados de oír el Santo Sacrificio de la misa; reticentes a participar en fiestas o diversiones públicas; cuyo estado de barbaridad e independencia era descrito distinguiéndoles con los nombre de gauderios, gauchos y camiluchos.
Se sostiene que los primeros gauchos aparecieron en la escena pampeana, antes de finalizar el siglo XVIII y pasaron a multiplicarse a raíz de la primera invasión inglesa. Haciendo referencia a los caracteres se indicaba que este protagonista era descendiente de dos razas, la blanca y la cobriza, que sentía correr por sus venas la ardiente sangre de los andaluces y la belicosa de los querandíes. Les caracterizaba el color tostado o blanco acobrado, la cara rapada a la usanza de la época y el pelo largo y atado por detrás o trenzado a semejanza de los habitantes del Kollasuyo.
Se dice que vestían los gauchos de aquel tiempo, una chaqueta corta larga muy poco más de la mitad de la espina dorsal, con cuello y solapas, camisa blanca, corbata o pañuelo a guisa de ella, chaleco muy abierto v prendido con dos botones casi sobre el esternón, dejando ver los caprichosos buches de la camisa entre él y el ceñidor. Un pantalón hasta la rodilla, muy parecido al usado en Andalucía, con un entorchado a la altura del bolsillo y abotonado con cuatro ojales, sobre la rodilla, destacaba un calzoncillo de hilo o de lienzo hasta el suelo, flecado y bordado de tablas.
Usaba botas de potro con sus correspondientes espuelas, cuchillo o navaja de cinto, su largo poncho o manteo que generalmente doblaba sobre el brazo y no abandonaba el rebenque, objeto indispensable para los que están habituados a vivir sobre el caballo. Su sombrero era muy parecido al actual, más alto, más cónico hacia la punta y con el ala más corta y estrecha. Como los actuales, gastaba recado, bolas y lazo. Algunos lucían ricos aperos y la mayor parte manejaba el alfajor -o cuchillo de grandes dimensiones- con destreza sin igual. La música era la música de estos días, con mucha corrupción de aires andaluces, que hoy está sumamente adulterada. Cantaban la cifra, el cielo, el fandango y el fandanguillo, composiciones todas más parecidas a la jota, el bolero y otras muy vulgarizadas entonces y hoy en la Andalucía. Ya el malambo comenzaba a servir de torneo o palenque, en donde el paisano iba a disputar su gloria como danzante.
Su alimentación tenía base en el mate introducido del Paraguay, el churrasco y el cocido que constituían los principales platos de su arte culinario. Entre sus actividades principales ya existían las yerras, las boleadoras de avestruces y el salir a peludear. Esa especie de gaucho era de un tipo que ya no volvería a existir: valiente, atrevido y generoso, amistoso y desprendido, siempre dispuesto a prestar un favor, sin esperar recompensa. Era un hombre que sacrificaba en aras de su lealtad hasta sus más sagradas simpatías. Como es lógico, no todos eran ejemplares virtuosos, existía uno y otro malevo que se hacía sentir de tiempo y de trecho en trecho, pero su fama era bien pronto quebrada por las virtudes cívicas y la lealtad a toda prueba de sus contemporáneos. Este gaucho empezó a desaparecer de la escena en 1831.
I. CARACTERES PRINCIPALES
El carácter principal es la señal o marca que se imprime, pinta o esculpe en algo; el signo de escritura o de imprenta; el estilo o forma de los signos de la escritura o de los tipos de la imprenta. Por ejemplo el carácter redondo y los caracteres elzevirianos perteneciente o relativo a las impresiones modernas en que se emplean tipos semejantes a los usados en aquellas obras. Pero; principalmente el conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás.
El carácter sudamericano por ejemplo y la condición dada a alguien o a algo por la dignidad que sustenta o la función que desempeña. La señal espiritual que queda en una persona como efecto de un conocimiento o experiencia importantes, como, en la religión católica, la dejada por los sacramentos del bautismo, confirmación y orden. Imprimir, imponer carácter. La fuerza y elevación de ánimo natural de alguien, firmeza, energía. Un hombre de carácter. Por extensión el modo de decir, o estilo adquirido; cada uno de los rasgos anatómicos o funcionales no heredados, sino adquiridos por la persona y el animal durante su vida. Cada uno de los rasgos funcionales o anatómicos que se transmiten de una generación a otra, en los animales y plantas.
Muchos insignes escritores argentinos se han referido al gaucho; uno de ellos Lucio V. Mansilla opinó que “es de dos tipos diferentes: paisano gaucho es el que tiene hogar, paradero fijo, hábitos de trabajo, respeto por la autoridad, de cuyo lado estará siempre, aun contra su sentir. Pensaba que el gaucho neto, era el criollo errante, que un día está aquí, mañana allá lejos de su pago; jugador, pendenciero, enemigo de toda disciplina social; que huye del servicio militar cuando le toca, que se refugia entre los indios si da una puñalada o gana la montonera si ésta asoma. El primero, tiene los instintos de la civilización; imita al hombre de las ciudades en su traje, en sus costumbres. El segundo, ama la tradición, detesta al gringo; su lujo son sus espuelas, su chapeado, su tirador, su facón. El primero se quita el poncho para entrar en la villa, el segundo entra en ella haciendo ostentación de todos sus arreos. El primero es labrador, picador de carretas, acarreador de ganado, tropero, peón de mano. El segundo se conchaba para las yerras. El primero ha sido soldado varias veces. El segundo formó alguna vez parte de un contingente y en cuanto vio la luz se alzó.
Sigue Mansilla: “el primero es siempre federal, el segundo ya no es nada. El primero cree todavía en algo, el segundo en nada. Como ha sufrido más que la gente de frac, se ha desengañado antes que ella. Va a las elecciones, porque el Comandante o el Alcalde se lo ordenan, y eso se hace sufragio universal. Si tiene una demanda la deja porque cree que es tiempo perdido, se ha dicho con verdad. En una palabra, el primero es un hombre útil para la industria y el trabajo, el segundo es un habitante peligroso en cualquier parte. Ocurre al juez, porque tiene el instinto de creer que le harán justicia de miedo, y hay ejemplos, si no se la hacen se venga, hiere o mata. El primero compone la masa social argentina; el segundo va desapareciendo. Para los que, metidos en la crisálida de los grandes centros de población, han visto su tierra y el mundo por un agujero; para los que suspiran por conocer el extranjero, en lugar de viajar por su país; para los que han surcado el océano en vapor; para los que saben donde está Riga; ignorando dónde queda Yavi; para los que han experimentado la satisfacción febril de tragarse las leguas en ferrocarril, sin haber gozado jamás del placer primitivo de andar en carreta, para todos ésos el gaucho es un ser ideal. No lo han visto jamás”.
Para Ventura R. Lynch el gaucho moderno es quien tiene los siguientes caracteres: “Aun cuando se encuentra entre ellos el tipo del gaucho primitivo, ya no es acentuado como en la época del dictador Juan Manuel Rosas. Una inmensa corriente de inmigración ha modificado bastante el tipo del paisano. Hoy es vulgar encontrar gauchos rubios, blancos, ojos azules, de facciones sumamente finas. Sin embargo, el tipo más general es blanco tostado o trigueño, pelo negro o castaño oscuro, ojos pardos, negros o verdosos, barba muy rala o tupida. El carácter principal del gaucho son los pies inclinados hacia adentro y las piernas un poco arqueadas, resultado de su hábito de vivir sobre el caballo desde la más tierna infancia. Un poco indolente, tiene el genio alegre y festivo y bastante supersticioso. Habla siempre con malicia y en su fondo es un hombre bueno, honrado, hospitalario y generoso. El viajero no llega a la choza del gaucho sin salir encantado de su bondad, sencillez, negligencia y hospitalidad”.
Sobre sus costumbres Lynch piensa que: “Desde luego vamos a dividir el gaucho en dos subespecies: el gancho verdadero y el gancho compadre. El gaucho verdadero conserva casi todas las costumbres de sus antecesores. El sombrero o el chambergo lo usa con el ala levantada hacia adelante y volcada por detrás, pañuelo al cuello o atado por bajo la barba y sobre la cinta o barbijo. Anda en mangas de camisa y con poncho, sin dejar el chiripá. En días de festejo gasta el calzoncillo con flecos. Más emplea la bota de becerro que la de potro. Entre todos es constante el tirador. Lo adornan con monedas de plata y las hay que ostentan onzas, cóndores y otros cuños de gran valor. Generalmente el boliviano es el de su preferencia, lo mismo que aquellas antiguas monedas de plata españolas que aún se encuentran en la campaña sin saberse cómo no han desaparecido. En su pingo, no falta el fiador, el pretal, el cabestro, las riendas, el recado, las bolas y el lazo. El gaucho compadre usa el sombrero echado sobre los ojos, levantada el ala de atrás y medio volcada de adelante”.
“Prefiere la bombacha al chiripá. Nunca deja su poncho, que bien lo lleva doblado sobre el hombro o como los demás. Su largo flamenco nunca se le cae de la cintura. Jamás deja las compadradas. Siempre es chocante y es muy difícil que donde él pise no se arme algún barullo. Es pendenciero y a veces no cobarde. Es el tipo medio entre el gaucho verdadero y el compadrito de la Capital. Milonguero como él solo, sus canciones están siempre salpicadas de una sal compadre e hiriente. Tanto él como el verdadero, son sumamente aficionados al juego de los naipes. El monte, la brisca, el siete, la treinta y una, el punto y el truco constituyen el repertorio de su tapete. Juegan también a las bochas y a la taba. Hacen siempre carreras, que es otra de sus predilectas diversiones. Gustan mucho de las cinchadas. Liban con más placer la caña o la ginebra a cualquier otra bebida. Entre sus platos favoritos está el puchero, el asado al asador y la mazamorra. En su fogón, hierve el agua desde el amanecer hasta que anochece y el cimarrón corre constantemente de mano en mano”.
a) ¿Quién era el Gaucho?
El prestigioso político e intelectual argentino Dr. Benito Marianetti afirma que: “Existen no menos de dos mil trabajos publicados relativos al gaucho. Hasta ahora no se ha logrado llegar a un acuerdo para establecer quien era el gaucho, que hacía, que representaba en la sociedad argentina".
Opina, a su vez que “Entre tantas disímiles teorías, adquirieron mayor relevancia las que agita el tradicionalismo nacionalista que pretende seguir oxigenando la falsa tesis del origen criollo del gaucho en el imaginario popular, ocultando sus originales raíces moriscas, de las que nos ocuparemos junto a las penurias y persecuciones que padeció este grupo social " sin patria ni hogar " al decir de M. Belgrano”.
El profesor Merlo plantea que “no es producto del mestizaje ni del medio, dándolo como el producto social resultante de su específica actividad pastoril, posición a la que adhieren muchos historiadores que rechazan su raíz original; caso del profesor Graussac” que aporta a la tesis su origen uruguayo.
b) Origen
Martiniano Legizamón, Pedro Inchauspe y otros dan como un mestizo, fruto natural de los invasores en los supuestos Paraísos de Mahoma creados en Asunción por 1540, que llegan a poblar Santa Fe y Buenos Aires.
Rodríguez Mola sostiene que "el gaucho es la resultante del contacto de españoles, indios, mestizos, criollos, esclavos africanos y de diversos factores económicos, sociales y geográficos", coincidiendo con F.O. Assuncáo de la Academia de la Historia del Uruguay, quien busca cerrar el interrogante de "su ser y quehacer".
Ambos autores coinciden con los primeros, no diferenciando el hispano europeo del hispano-musulmán, el morisco que llega con el invasor y ante su expulsión de suelo español, lo hará en forma aluvional en ambas costas del Río de la Plata.
La cifra que se maneja de 500.000 moriscos -moros cristianizados- expulsados por el rey Felipe III en lo que va del año 1609 a 1614, es con seguridad muy inferior a la cifra real.
No fueron los primeros en llegar a América, ya que desde el siglo anterior ya que desde el siglo anterior vinieron acompañando a los diversos invasores: caso Solís, Caboto, Irala, Pizarro, etc.
E. Manilla de García narra el siguiente episodio: Caboto, zarpa del puerto de Cádiz con una flotilla de tres buques y 200 personas. A cargo de una de las naves va el 2° Oficial Sebastián Hurtado, con su esposa Lucía Miranda, morisca, natural de Murcia, su padre y cinco familias amigas. En Mayo de 1526 navegan el Río Paraná y a la altura de lo que los indios timbues denominan Carcarañá, desembarcan y levantan el Fuerte Santi Spiritu, quedando a cargo de Hurtado y 76 hombres. Caboto prosigue la navegación, no pocos de los componentes de la tripulación eran españoles de origen musulmán.....
En Marruecos se asiló el mayor porcentaje de moriscos expulsados, buena parte de los cuales aparecieron en ambas márgenes del Río de la Plata, dispuestos a emprender una nueva vida. El primero en verlos en las pampas fue Hernandarias , quien escribe al rey en 1617: "He encontrado mucha gente perdida que tiene su sustento en el campo, dedicados a las vaquerías, tendiendo a ser" chácaras" –chacras.
Su expulsión representó para Aragón un verdadero desastre económico, ya que sumaban el 20% de su población y eran el pilar fundamental de su economía agraria. Por cierto no fue la única afectada.
El gobernador Diego Valdez informaba al rey en los primeros decenios del siglo XVII, sobre los numerosos navíos ingleses y de otras banderas que merodeaban la costa atlántica bonaerense, haciendo transacciones con los indios en cueros y caballadas, por sencillos cuchillos y otras mercancías, aprovechando a desembarcar "mucha de la gente perdida" que habló Hernandarias.
Esto continuó hasta los días de Mayo, haciéndose eco de ello Belgrano y Vieytes en el Telégrafo Mercantil, Semanario de Agricultura y Comercio etc. Los cabildantes ante la insistencia de su rey, de que procedieran a expulsarlos y pudiendo satisfacer el pedido, optan por hacer declaraciones ostentosas, con ánimo de satisfacer la ansiedad de la corona: "Para los españoles radicados en América solo existe pureza de raza, entre los que no tienen ascendiente con moros y judíos, a los que consideramos "maturrangos y matuchos" por ser viles e infames como el negro."
Domingo Faustino Sarmiento , en febrero de 1848 tras dos años y medio de recorrer regiones de África, Europa y América, expone las siguientes experiencias de su viaje por Argelia y otras tierras musulmanas.
"En los desiertos que cruzaban los camellos para llegar a Bagdad o Esmirna, veía nuestros gauchos en las carretas cruzando el desierto pampeano...la misma audacia de filibusteros atravesando soledades. Me sorprendió la semejanza notable que representa el gaucho argentino con el árabe, apiñados en Orán, Esmirna o aduares del desierto en derredor de un cantor acompañado de una vihuela...los ví recitando canciones plañideras como en nuestra pampa en que cada pulpería tiene su guitarra para ponerla en manos del gaucho cantor...con sus tristes melodías...Como el árabe no bebe si la música y los versos no lo excitan....como él no podría combatir de a pié...no hace sino una sola persona con su caballo...vive a caballo; trata ,compra y vende a caballo...bebe, come y duerme sobre él.”
Como el árabe coloca del mismo lado en su cintura la daga, que cuando saca no es para matar, porqué no es su intención...su objeto es solo "darle una tajada visible en la cara....Si hablamos del caballo, sus riendas no se diferencian de las nuestras: tejidas de cuero y con azoteras...El freno que usa nuestro gaucho es el freno del árabe. Muchas son las costumbres que rebelan una raíz común".
Junto a estas apreciaciones describe su asombro ante la admirable arquitectura de la Mezquita de Córdoba, la Giralda etc., denunciando la quema de valiosos manuscritos árabes. A tantas analogías solo le faltaron definir al morisco como el ancestro de nuestros gauchos, de haberlo hecho, muchos historiadores escépticos sobre su origen, hubieran pensado dos veces antes de verter con ligereza opiniones desafortunadas.
II. PRINCIPALES ACTIVIDADES DE LOS GAUCHOS
Las actividades de las personas son las facultades de obrar, con diligencia y eficacia. La prontitud en el obrar y el conjunto de operaciones o tareas propias de una persona o un grupo de ellas y que resultan ser representativas de su cultura, costumbres y tradiciones.
Gaucho es el nombre dado a los vaqueros de las pampas de Argentina, Uruguay y Sur de Brasil, en Río Grande do Sul, que vivieron en las extensas y verdes llanuras meridionales de Sudamérica desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, en su mayoría nómadas mestizos, de origen indígena y europeo, principalmente español. Fueron y son jinetes hábiles e intrépidos, que se ganan la vida vigilando al ganado. En el pasado, se dice que comerciando ilegalmente con caballos o ganado. Los instrumentos que utilizaban para la captura de caballos salvajes y de ganado, generalmente para hacerse con su piel, eran el lazo, la cuerda con un nudo corredizo en uno de sus extremos, y las boleadoras, un tipo de honda formado por varias bolas unidas mediante una cuerda fuerte, que se lanzaba para inmovilizar las patas de la presa.
Los gauchos argentinos, los más representativos de la región, se dedicaban a la fabricación del cuero como una fuente adicional de ingresos, muchos de ellos eran también artesanos nómadas. Políticamente, entre 1810 y 1825 desempeñaron papel importante como combatientes durante las guerras de la independencia. Tanto gauchos como morenos, generalmente empleados para el servicio doméstico, fueron por número la mayor parte de la tropa que participó en las campañas del Alto Perú y el Ejército de los Andes a órdenes del General San Martín.
“El gaucho vivió únicamente en la tierra donde nació, a la cual nada le ligaba más que el hecho de haber vivido en ella. Para el gaucho la libertad fue lema natural y congénito a su espíritu. El gaucho nunca comprendió ni toleró la esclavitud, aborrecía la explotación y dominación del hombre por el hombre. No gustaba vivir en sociedad porque el conquistador emigrante lo ahuyentó brutalmente de sus dominios, y el indio le desbarató sus planes pacíficos. El gaucho deseaba vivir solo, en un hogar que, generalmente, distaba leguas y leguas de distancia, muchos silencios y atroces desamparos”.
La zona donde el gaucho aprendió a trabajar, sufrir divertirse, la llamó pago. El pago, del latín pagus, era el distrito determinado de tierras o heredades, especialmente de viñas u olivares, el pueblo pequeño o aldea. En Argentina, Bolivia y Uruguay el lugar en el que ha nacido o está arraigada una persona.
“El pago era parte de un territorio con características propias. Constituía una división geográfica y política dentro de una provincia en la que primaban determinados accidentes físicos, que influían en la imposición de una forma de vida, de una costumbre que daba especial apariencia a sus moradores. Dentro del pago extenso estaba la querencia reducida, es decir, la casa, el hogar. La querencia era un círculo siempre menor que el pago. En ella se localizaba la vida, la familia, las mínimas tenencias, el sitio donde descansaba su corazón”.
a) La Yerra y el Esquileo.
En el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, en Argentina, Bolivia y Uruguay la hierra es la acción de marcar con hierro los ganados. La voz gaucha hierra o yerra es el acto de marcar y descornar, entre otras cosas, a los animales. Uno de loa más grandes acontecimientos campesinos rioplatenses; una verdadera fiesta gaucha donde los hombres exhiben su valor y sangre fría, así como sus habilidades como jinetes y enlazadores. La yerra se realiza antes del invierno, en los meses de abril y mayo, se inicia con el rodeo;
b) El Rodeo.
Es la acción de rodear. El camino más largo o desvío del camino derecho. La vuelta o regate para librarse de quien persigue. La manera indirecta o medio no habitual empleado para hacer algo, a fin de eludir las dificultades que presenta. La forma de decir algo, valiéndose de términos o expresiones que no la den a entender sino indirectamente. El escape o efugio para disimular la verdad, para eludir la instancia que se hace sobre un asunto. En algunos países de América, el deporte que consiste en montar a pelo potros salvajes o reses vacunas bravas y hacer otros ejercicios, como arrojar el lazo, etc.
c) El pial o peal es la cuerda o soga con que se amarran o traban las patas de un animal. También el lazo que se arroja a un animal para derribarlo. Para pialar el ganado se reúne la hacienda en un lugar fijado previamente, un hombre a caballo enlaza un animal y, dándole lazo o arrastrándolo a la cincha, lo conduce hasta el sitio donde están los pialadores.
El pial, en las patas delanteras da la bestia, la derriba a tierra; allí se la inmoviliza, sujeta de la cola y se pisa el cogote, para mayor seguridad. La inmovilización del ganado permite marcarlo con un hierro enrojecido aplicado, con mano firme en el cuarto trasero izquierdo del orejano o res que no tiene marca en las orejas ni en otra parte del cuerpo.
d) La hacienda,
Del latín facienda, de facĕre, que significa lo que ha de hacerse, es la finca agrícola; el conjunto de bienes y riquezas que alguien tiene o el conjunto de ganados de un dueño o de una finca. Además, la labor, faena casera.
e) La esquila
Era el corte de lana se hace a las ovejas una vez por año, como trabajo campero que, por su importancia, puede ponerse a la par de la yerra. El esquileo es la acción y efecto de esquilar; la casa donde se esquila el ganado lanar y el tiempo en que se esquila.
f) Marcar,
Quizá del italiano marcare o del inglés antiguo mearcian, anotar, es Señalar con signos distintivos a personas, animales como ganado mayor: vacas, caballos, mulas, etc., árboles, monedas, prendas y productos.
g) La señalada
Es el signo de propiedad en el ganado menor -ovejas, cabras, cerdos, etc., no es como en el ganado mayor -vacas, caballos, mulas, etc.-, una marca aplicada con un hierro candente, sino una señal o corte, de diversas formas, que se les hace a los animales en una o en las dos orejas. La señalada es el acto de marcar con señal el ganado menor, como operación que se lleva a cabo con simplemente con una tijera o cuchillito o máquinas especiales.
h) Amadrinar.
Amadrinar, en el área rural pampeana es acompañar o asistir como madrina a alguien. Unir dos caballerías con la madrina, acostumbrar al ganado caballar a que vaya en tropilla detrás de la yegua madrina; también dicho de un animal que es acostumbrado a andar con otro u otros de su misma especie o, a veces, de otra, o apegarse a ellos.
Para amadrinar a un caballo, se lo acollara - se lo une por el cuello- a la yegua madrina y se mantiene el acollaramiento tanto el tiempo como sea necesario para que el animal se acostumbre a estar siempre cerca de ella, lo mismo de día que de noche y obediente al sonido del cencerro o la campanita.
Cuando se ha logrado esto, al dueño le basta un silbido para que todos los caballos formen en fila, como si fuesen soldados y entonces, sin mayor trabajo, elige el que más le agrada para ensillar en ese momento. Tener sus propios pingos disciplinados en tal forma, era un orgullo para los hombres de campo.
El pingo, de pingar coloquialmente harapo o jirón que cuelga, es el vestido feo o que sienta mal. En Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay el caballo o con más propiedad el mamífero perisodáctilo, que en Argentina y Uruguay también se conoce como flete o caballo de muy buenas cualidades.
i) La Doma.
Domar, del latín domāre, es sujetar, reprimir, especialmente las pasiones y las conductas desordenadas; en la estancia de la pampa rioplatense sujetar, amansar y hacer dócil al animal a fuerza de ejercicio y enseñanza.
Se llama doma a las acciones seguidas para el amansamiento de los animales, especialmente de los caballos de silla o de andar. También el enlazado del animal, cuando se le coloca un fuerte bozal como cabestro. Los gauchos decían cabresto, se lo manea para que no pueda moverse y se lo ensilla, con lo que queda en condiciones para que empiece el trabajo del domador, que lo monta de un salto y, como es gran jinete, resiste bien los corcoveos del potro, los que se repiten, un poco menos bruscos cada vez, por varios días, hasta que al fin el animal se entregue por completo, para ser un caballo de andar, útil para el trabajo.
j) Estaquear.
Estaquear, para el gaucho argentino, era torturar a alguien amarrando sus extremidades superiores e inferiores con tiras de cuero entre cuatro estacas, también estirar un cuero fresco en todas direcciones y asegurar sus orillas con estacas o trozos de madera con punta que se clavan en la tierra, para que, al secarse, se mantenga bien plano, cosa que no sucedería de otro modo. Una vez estaqueado, el cuero queda en condiciones para ser cortado o trabajado.
III. LA VESTIMENTA GAUCHA
La vestidura, el vestido o prenda, o conjunto de prendas con que se cubre el cuerpo, el vestido que usan habitualmente las personas.
La pilcha, del mapuche pulcha, arruga, es en Argentina, Bolivia y Paraguay la prenda de vestir pobre o en mal estado; en los mismos países y en Uruguay la pieza del recado de montar. Coloquialmente en Argentina, Perú y Uruguay se suele decir a la prenda de vestir, particularmente si es elegante y cara.
Siempre de fuentes del Internet, “para los paisanos, los ijares son una especie de poncho, con o sin boca, hecho con la piel de la panza y verijas de dos animales, sobadas unidas por el medio y desgarradas, es decir, libres del cuero que reviste los cuatro miembros de cada animal. Estos toldos sueltos se construían cuando llovía y sí se hallaban entre pajas altas, ataban las sumidades de las que están paralelas unas con otras, ya con las plumas largas del ñandú, estirando después el ijar sobre la frágil bóveda con el pelo para arriba. Para que no se recale, lo aseguran del mejor modo”.
El vestido del gaucho, del latín vestitas, es la prenda o conjunto de prendas exteriores con que se cubre el cuerpo este celebre personaje. Es el traje tradicional enterizo del varón, que usaba esta ropa adecuada a las características de la vida que llevaba, servía tanto para el trabajo cotidiano como para los solemnes. La vestimenta del gaucho fue evolucionando a medida que pasaba el tiempo y en concordancia con las actividades de su competencia: montar a caballo, trabajar la tierra en pocas oportunidades, domar y criar caballos y buscar, sin detenerse en mojigaterías, apropiarse de algunas cabezas de ganado vacuno.
“Casi siempre la indumentaria típica del gaucho se componía de sombrero plano de ala, pantalones holgados sobre las botas llamado bombacha, amplio cinturón o rastra de plata o monedas, poncho de lana, pañuelo de colores y medias botas”.
“En la segunda mitad del siglo XIX, la llegada de granjeros europeos con la consecuente modernización de la ganadería y la parcelación de las pampas, marcaron el fin del duro modo independiente de vida del gaucho, muchos de los cuales tuvieron que convertirse en peones del campo. Sin embargo, el gaucho, igual que otros vaqueros de otras latitudes, sigue siendo la figura heroica del folclore, la música y literatura rioplatense”.
“Fernando Assunçao divide la vestimenta de los gauchos en 3 períodos perfectamente diferenciados que van desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX. En los tiempos actuales el uso de pilchas criollas es una descendencia directa de aquellos atuendos, con diferencias marcadas por una realidad socio-política-cultural distinta que la de siglos anteriores...”
“Las pilchas criollas, entre otras cosas, se componían y, en algunos casos, Una descripción de los ropajes actuales del gaucho se basaría en que, según las regiones, la vestimenta varía, pues no son los mismos requerimientos textiles en el llano que en el cerro o la puna. Pero trapos más trapos menos, la vestimenta es muy parecida entre los "paisanos": el gaucho siempre tendrá su sombrero o chambergo (sombrero pequeño) para evitar los aguaceros (lluvia), el sol ardiente o los fuertes vientos cordilleranos, sujeto con el barbijo y adornado por su toquilla, cuero al rededor de la copa del sombrero”.
“Sobre el torso pondrá una camiseta y encima de ella una camisa con bolsillos en el pecho para llevar sin dificultad el tabaco o la coca; en el cuello es obligatorio un pañuelo que evitará, según el gauchazo Güiraldes, que los bichos se le metan en el cuerpo al paisano cuando duerme "al sereno" (campo abierto), o bien para cubrirse la cara en los arenales”.
“El pantalón es, por lo general, abombachado –una herencia de los españoles y a su vez de los árabes y muy renegada por los puristas- y según el clima: "pesao" (grueso) o "liviano", la mayoría de las veces la bombacha va sujeta con una faja (de tela o tejida y por encima de ella una lonja de cuero que puede llevar "enchapados" llamada "rastra"), esta faja se utiliza como sostén del "facón" (cuchillo con mango de cuerno de vaca o ciervo, o de madera tallada) que servirá al criollo como instrumento en sus faenas y arma de defensa; otros elementos que el gaucho usa con frecuencia son el látigo y el talero”.
“En los pies puede usarse bota e' potro -botas de cuero de caballo- recomendada solamente para la monta en especial jineteada, bota fuerte -de cuero que llega hasta 3/4 de pierna-, bota carrujada -de cuero doblado tipo acordeón- o las típicas alpargatas (calzado de tela con suela de cáñamo). En las botas pueden usar las "espuelas" para azuzar a los caballos. Sobre el final el gaucho tendrá el poncho para cubrirse él y el "ensillao" (montura)”.
“Algunos adminículos secundarios son: las caricantinas (medio pantalón de cuero que va sobre la bombacha), las polainas, la rastra, el chaleco, la chaquetilla, el retobo (cuero que se pone sobre la copa del sombrero para reforzarlo), etc.”
a) Las Alpargatas
Etimológicamente la palabra alpargata está relacionada con el vocablo español abarca. Para F. Assunçao, la alpargata “es la heredera funcional de la bota de potro. Seguramente una herencia vasca, española o francesa, este cómodo y práctico calzado es una zapatilla de lona con suela de cuerda de yute o cáñamo”.
A principios del siglo XIX llegaron al Río de la Plata las primeras importaciones de alpargatas. Y hacia 1870, el señor Juan Etchegaray, con telas escocesas, instaló un local en la calle La Larga (hoy Montes de Oca) y comenzó la fabricación de estas prendas que, hacia 1890 continuó, haciéndose en la ciudad de Montevideo, Uruguay.
b) Boina
La prenda dilecta y característica de los vascos españoles y franceses, fue una de las pocas prendas para cubrir la cabeza que no tuvo mucho arraigó en los gauchos. La boina de tela o lana, es un gorro redondo ajustado a la cabeza, volcada en parte sobre un costado. Solía tener, en esas épocas, algunas veces, en la parte superior, o en un costado una borla o pompón. Los colores corrientes de las boinas eran negro, rojo, blanco o azul ultramar; aunque también existían las escocesas.
c) Bombachas
La bombacha es propiamente un calzón o pantalón bombacho que también suele denominarse braga en Argentina y Uruguay, es un pantalón bombacho con el mismo significado que calzón como prenda de vestir con dos perneras, que cubre el cuerpo desde la cintura hasta una altura variable de los muslos igual que el pantalón también utilizado como prenda interior femenina.
El autor F. Assunçao dice que el origen de este pantalón, se encontraría en la Guerra de Crimen que enfrentó a Rusia y a una coalición formada por Gran Bretaña, Francia, el reino de Cerdeña y el Imperio otomano desde 1853 hasta 1856, donde las tropas aliadas usaron uniformes similares al de los turcos, adoptando sus amplísimos pantalones.
La gran producción de estos raros pantalones, seguida de la súbita conclusión del conflicto permitieron que el sobrante de esta prenda fuera remitido al Río de la Plata, donde además de los soldados los sobrantes que seguía existiendo fue incluido en las existencias de las pulperías, donde el paisanaje la adoptó, entre 1855 y 1856.
Otra versión señala que el General Fructuoso Rivera pidió a su esposa Bernardina, vía postal, el envío de bombachas en 1843 en Uruguay, lo que muestra que la prenda de vestir tiene origen en tierras rioplatenses, aunque fue innegable su procedencia turca. Etchegaray, el vasco fabricante de alpargatas fue quien más cooperó a la difusión masiva de la bombacha o pantalón turco en la pampa sudamericana.
La bombacha pampeana fue siempre más delgada que la usada en el litoral con el nombre de bombacha oriental. Las confecciones preferidas fueron en los colores gris mezclilla, oscuro sufrido; negro; el bataraz o pied de poule, de gabardina.
d) Calzoncillos cribados
Los llamados calzoncillos cribados constituyen una herencia provinciana de España, de acuerdo con un resumen sobre vestimenta del gaucho difundido por Internet, “se confeccionaban en algodón o lino. Cuando empezaron a usarse su largo era hasta la media pierna; a mediados del siglo XIX llegaba hasta poco más arriba de los tobillos, con la pretina adelante con tres o cuatro botones y atrás una doble presilla para regular el ancho de la cintura. Las piernas muy anchas terminaban en un fleco, de largo y espesor muy variables. Por lo general tenían una tela deshilada a unos 10 o 12 centímetros del borde de la pierna que solía tener un ancho de entre 3 y 8 centímetros”.
Otro comentario sobre esta prenda dice: "Tienen –los gauchos- anchos pantalones (calzoncillos) de una tela de algodón casero y el extremo de cada pierna se termina con cribos o puntillas, por encima de cuyos deshilados hay, muchas veces, un trabajo de bordado".
e) La bota de potro
De una extensa exposición sobre estas botas en Internet, se obtuvo la información que dichas botas de potro se usaban allá por 1820, generalmente entre las clases bajas en el campo, hechas con la piel de las patas traseras de potro, la cual era cortada en tiras, desde la parte superior del anca hasta un poco más abajo de la rodilla, raspándole la cerda. La curva de la rodilla se usaba para el para ponerlo en el estribo. Los indios traían las botas al mercado secas y endurecidas, pero antes de usarlas se las ablanda con grasa."
Otro comentario dice: "Las botas de potro fabricadas con la piel, no curtida, de la pierna del caballo, de manera de dejar los dedos de los pies libres; el codo de la pata forma el talón de la bota. Otros, principalmente en Entre Ríos, se sirven de cueros de gato salvaje (botas de gato). Ocurre seguido que un gaucho mata un potro (potrillo) únicamente por hacerse unas botas. Pela, afeita bien el pelo con su cuchillo, siempre bien afilado, hasta que ellas quedan bien suaves. Con este tipo de calzado, conveniente, por otra parte, para un prolongado ejercicio a caballo, estos hombres son incapaces de soportar una larga marcha a pie, y por esto, como se dijo antes, que son los peores infantes del mundo, pero a caballo para tener mucho cuidado.
f) Caricantina o guardamonte
Al igual que el coleto, en Internet, esta claro que prenda se utilizaba mucho en la zona del Norte argentino y en la región del monte chaqueño, como expresan varias descripciones de la vestimenta tradicional del gaucho, difundida por Internet. Dependiendo de las zonas se lo solía y suele llamar guardacalzón, caracantina o caricantín y “se trataba de un medio pantalón de cuero que se sujeta a la cintura y se coloca en la parte anterior de los miembros inferiores, se sujeta a las piernas con un par de tientos por pierna. Es fácil para ponerse y sacarse, de allí su común uso en el gaucho norteño. Su principal utilidad es la de evitar que las largas y filosas espinas de los montes se incrusten en las piernas del jinete. En algunas regiones estadounidenses como los vaqueros) se usan también estos pantalones de cuero. Otro utilidad de esta prenda, es la de colaborar con el poncho para la lluvia.”
g) Cinto o rastra en Salta
El cinto usado por los gauchos era “heredero directo del tirador clásico, con rastra. Se cierra al frente con una gran hebilla o con otras dos más pequeñas. Posee un bolsillo dorsal, central, otro más pequeño en el costado izquierdo y uno bien pequeño en el derecho.” La rastra confeccionada con monedas de plata mostraba el nivel económico del usuario: a mayor valor de la rastra, mayores recursos económicos tenía el portador de esta singular parte del atuendo del gaucho.
h) Coleto también denominado guardamonte
Internet, en varias páginas Web muestra que en los vinalares, algarrobales o tuscales, el coleto es un conocido atuendo del gaucho argentino, muy común en las zonas de montes de espinas. En el oeste de Salta, Chaco, Norte de Tucumán y Santiago del Estero, “los criollos visten sus aperos con un agregado denominado guardamonte, para cubrir sus extremidades inferiores de las agudas y duras espinas de los montes, en sus sombreros se encuentra el retobo (cuero que recubre la copa del sombrero) y en su cuerpo un largo saco de cuero: el coleto: este saco de enorme peso y muy duro (el cuero es apenas tratado) cubre el torso del gaucho y llega hasta un poco arriba de los tobillos, haciendo sobre la monta como una capa. Sólo se utiliza cuando el jinete va a meterse en el monte cerrado porque es muy caliente y pesado, pero imprescindible a la hora de evitar las profundas heridas producidas por las espinas de la vegetación típica del monte chaqueño (una espina de vinal puede atravesar la goma de un vehículo como si fuera de papel).”
i) Corralera
De acuerdo con descripciones difundidas mediante Internet, “en gran parte de Buenos Aires y el Litoral, comenzó a usarse a fines del siglo XIX la corralera: una chaqueta corta, liviana, abierta, con cuello pequeño o sin él, sin bolsillos, con bordados frontales, o tablas, o plisados, o nidos de abeja. Por su practicidad y facilidad de uso en los corrales fue llamada campera, corralera o voladora.” Según Fernando Assunçao el origen de la corralera podría remontarse a las antiguas chaquetillas militares que los gauchos usaban desprendidas.”
IV. UTENSILIOS
Los utensilios, del latín utensilĭa, como cosas útiles y necesarias son las que sirven para el uso manual y frecuente. Están los utensilios de cocina, de la mesa herramienta o instrumento de un oficio o arte. También como la cama con sus ropas; los enseres, combustible y eventualmente efectos para el alumbrado, que la administración militar asigna a los soldados en los cuarteles o, en lo procedente, en los estacionamientos. En este caso son aquellas cosas que eran de uso imprescindible para el gaucho. Entre las que se destacan las siguientes:
a) Cuchillo
Dice Domingo F. Sarmiento en su famoso Facundo sobre el cuchillo del gaucho: "a más de un arma, es un instrumento que le sirve para todas las ocupaciones; no puede vivir sin él; es como la trompa de un elefante, su brazo, su mano, su dedo, su todo".
En varios artículos expuestos en Internet el gaucho “utilizaba diversos tipos de cuchillos: facón, caronero, verijero, fillingo, cuchillo propiamente dicho, etc. Era llevado generalmente cruzado en la faja, para servir como instrumento para comer, como arma de defensa, para trabajar con cueros, y hasta para abrir la tierra. El facón que en realidad era una daga con filo y contra filo, se encontraba en la mayor parte de la literatura costumbrista y regional. Su hoja era bastante grande, pues medía más de 30 centímetros, pero los gauchos dominaban su manejo”.
“El caronero era un cuchillo de hasta 80 centímetros, útil para montear, como arma o para matar reses. El gaucho lo ubicaba en posición paralela al lomo del caballo, en la carona pero bien entre los pellones, para tenerlo a mano. Se fabricaba con sables y bayonetas militares”.
“El verijero era un instrumento de hoja pequeña que suplía a veces al facón. Su uso más común era para castrar el ganado y se llevaba adelante con el mango hacia el flanco derecho pasando por la delantera del tirador junto a la rastra”.
“Por último, el cuchillo corriente: suplantó a mediados del siglo pasado al facón. Su hoja de 25 centímetros, sin gavilán, lo hizo más cómodo. Se lleva como el facón, atravesado sobre los riñones con el mango junto al codo derecho”.
b) Las boleadoras
Sobre este imprescindible instrumento del gaucho, los usuarios solían justificar su presencia diciendo, siempre de fuentes difundidas en Internet, que tomaban “los torsales, o cueros torcidos, que en las puntas tenían dos bolas hechas de goma y una manija de hueso; para revolear sus tresmarías cada vez más fuerte.... la yegua se iba nomás, derrepente soltó las bolas y todo pareció detenerse... el bagual que iba a pocos metros del alambrado comenzó a manotear y luego... el tierral.... Aurelio se lanzó de su ensillado y sacando un tiento de su cinturón ató las manos y patas del animal enredado.... Fue la primera vez que pude observar a un criollo usar este instrumento para pillar un yeguarizo, el lazo no había sido el único.... tenía 10 años y sucedió en Tafí del Valle en la zona de Las Bolsas".
“Según el cura Sánchez Labrador el deporte predilecto de los indios eran las boleadoras, y sabemos que los españoles y criollos de las ciudades tenían igualmente sus complacencias en este juego, que tanto les habría de servir en la vida. Es con referencia a los niños que escribió aquel gran jesuita que "todo el día andan cargados con semejantes bolas. Con ellas tiran al blanco, que es un palo levantado a buena distancia; y aquél gana que enreda y enrosca más en él sus bolas. Con éstas cazan también pájaros; los llaman primero con remedos muy propios y engañado el ave al oír su voz en el reclamo, acude al lugar de donde sale; entonces los chicos le tiran las bolas y la enredan con ellas de modo que no puede volar..."
“Según Guillermo Terrero, en su volumen sobre El Cabildo Criollo en la Tradición Argentina, las boleadoras fueron invención de los indígenas, pero eran sólo de dos ramales y con bolas pequeñas, pues servían para cazar avestruces (ñandúes o suris) o ciervos. Fue el criollo quien discurrió las boleadoras de tres ramales. No existe en el mundo, escribe dicho autor, arma semejante a ésta, y el gaucho, honroso es reconocerlo, fue su maravilloso creador".
c) La bola, la soga y la yapa o argolla
“La mayoría de las veces, los ramales pasaban alrededor de la bola, ciñendo su cuerpo por una ranura a propósito que llevaban éstas, y en otras ocasiones, las menos, la bola estaba ceñida por un tiento que formaba arriba suyo, una unión con las sogas de la potrera. Otras veces, la soga y la atadura de la bola se unían por una yapa o argolla de metal pequeña, y también hubo bolas que, en su atadura, llevaban una presilla y botón para unirse a la soga pudiendo sacarse y ponerse a voluntad”.
“Las famosas tresmarías, tenían dos bolas de un mismo tamaño y largo, mientras que la tercera era más corta y más pequeña que las otras, teniendo la forma alargada y a la cual se la llamaba "manija". Las bolas ñanduceras eran de un tamaño más reducido, aptas para bolear ñandúes, venados o corzuelas y, lo mismo que las anteriores, tenían tres bolas, una de las cuales era la manija”.
V. VIVIENDA EVENTUAL Y ESTABLE DEL GAUCHO
“La vivienda o lugar cerrado y cubierto construido para ser habitado por los gauchos recibía el nombre de rancho. Por lo general, la vivienda del gaucho, no fue estable, la mayor de las veces su rancho era inconstante, por ello era fácil de desmontar, porque que no estaba construido más que de palos, cañas, paja y barro. Su inconstancia en su lugar dependía del estado de los campos y de la abundancia de la caza”.
“Las mudanzas del gaucho eran simples nunca extremas, pero cuando debían trasladarse en busca de trabajo, podían ser a distancias enormes. Los gauchos viajaban en compañía de amigos, convenientemente equipados y en afán de cazar avestruces o potros cimarrones. El lugar ocupado como punto de reunión y concentración era llamado real. Allí descansaban de las duras faenas laborales del medio inhóspito y de los abusos de estancieros y autoridades”. Por lo general procedían a levantar toldos transitorios, temporales y, por tanto precarios, hechos con las pilchas del recado, los ijares, del latín vulgar iliāta, el bajo vientre o cada una de las dos cavidades simétricamente colocadas entre las costillas falsas y los huesos de las caderas.
Como cama, el gaucho, utilizaba su silla de montar y las caronas le servían de jergón. El jergón, del aumentativo de jerga, es el colchón por lo general de paja, esparto o hierba y sin bastas; también la ropa sucia y maltratada, especialmente de cama y el vestido mal hecho y poco ajustado al cuerpo. Las cobijas eran utilizadas para ganar la blandura que el lecho sencillo no podía ofrecer, también de acuerdo con lo que exigía la temperatura ambiente y del cuerpo que se acostaba.
Esta era corrientemente la vivienda eventual del gaucho, que utilizaba para ir de caza o cuando todavía no podía construir una vivienda estable.
a) El Rancho
“El rancho, de rancharse, es la comida que se hace para muchos en común, y que generalmente se reduce a un solo guisado; como la que se da a soldados y presos. También se llama así al conjunto de personas que toman a un tiempo esta comida o el lugar fuera de poblado, donde se albergan diversas familias o personas; algo así como rancho de gitanos, de pastores, choza o casa pobre con techumbre de ramas o paja, fuera de poblado. De manera coloquial es la unión familiar de algunas personas separadas de otras, que se juntan para hablar o tratar alguna materia o negocio particular”.
“Es además un término marinero dado al lugar especialmente determinado en las embarcaciones, donde se aloja a la tripulación o a cada una de las divisiones que se hacen de la marinería para el buen orden y disciplina en los buques de guerra, para alternarse en las faenas y servicios por ranchos, así como la provisión de comida que embarca el comandante o los individuos que forman rancho o están arranchados. Pero, en Sudamérica más propiamente la finca de labor de menos extensión que el cortijo y por lo común con vivienda; la granja donde se crían caballos y otros cuadrúpedos”.
“La voz rancho es, por tanto, vocablo internacional de clásico léxico marinero y que pocas palabras han conservado en el universo las bocanadas de su grafía primitiva. De esta manera se explica que dicha palabra trasmita a través de los mares a tierra sus acepciones habidas a bordo, ya sea como la concepción de viviendas pequeñas, como en el sentido de reunión, ración y turno, entre las comidas efectuadas entre comensales y conmilitones”.
“El rancho es un nuevo tipo de vivienda en América, construido con idénticos materiales y sistemas de preparación al usado en las chozas indígenas, que tomó su nombre por la forma inmigratoria adquirida de quienes llegaron al continente. El gaucho, como descendiente del indio y español, tomo de cada cual un poco para fabricar su casa de acuerdo a las conveniencias particulares y posibilidades geográficas”.
b) Dependencias
El rancho del gaucho no tenía más de dos ambientes, ambos íntimos: el dormitorio o dormitorios, llamados cuartos o piezas, y la cocina. Recibían a sus visitas afuera del rancho o en andenes construidos frente a ellos, donde además tomaban fresco. Los cuartos median desde dos metros y medio o tres de ancho, por tres o cuatro de largo, hasta algunas otras de mayores dimensiones. El piso era siempre de tierra apisonada. Solamente cabían pocos y rústicos muebles: la cuja, en lenguaje popular la cuna, un vulgar canasto hecho con cuatro palos clavados en el suelo u unidos de dos en dos por otros tantos largueros atados con guasquilla, que mantenían tenso el cuero que servía de jergón o colchón.
Completaban este ambiente aluno que otro banco manufacturado con toscos troncos de árboles o cabeza de buey tapizada con lana y cuero. Además un arcón, especie de baúl hecho con madera tallada a cuchillo, para guardar desde ropa hasta vajilla de cocina.
En la cocina se preparaban los alimentos y se utilizaba como sala de reunión y algunas veces como pieza para huéspedes. Su tamaño no difería del cuarto, pero tenía otros elementos: la chimenea y el fogón.
Podía además existir o no una mesa hecha con madera pulida sólo a fuerza de golpes de hacha, cuando se trataba de gente muy pobre. Pero pronto llegaron al país instrumentos adecuados para todos los oficios. Los gauchos y también los indios demostraron su habilidad en trabajos manuales, su buen gusto para efectuar trabajos de carpintería.
c) El Fogón
El fogón era el lugar donde se hacía lumbre en la cocina. El fogón criollo fue el lugar domestico más utilizado diariamente en las cocinas de las viejas estancias. En el fogón se preparaba el asado y se tomaba mate, además se escuchaba las conversaciones de la gente. Se contaban cuentos que podían ser hechos realmente sucedidos o casos extraordinarios en la que intervenía la aguda imaginación del gaucho.
El gaucho también hizo el fogón fuera de la cocina cuando el hogar contaba sólo con una habitación o cuando tuvo que prepararse el mismo la comida en medio del campo o cuando necesitaba calentar el agua para tomar mate. A este brasero lo llamo fogón pampa por el hecho, tal vez, de haberlo aprendido a hacer de los indios que vivían en la zona. Su construcción se iniciaba con el cuchillo extrayendo tierra de un hueco en forma prismática trapezoidal, cuya base mayor recibía el combustible y la menor el recipiente. Fuera del pequeño fogón existían otros de forma cuadrada y redonda. Tanto uno como el otro consistía en un cuadrado o un círculo de noventa a ciento treinta centímetros de diámetro, circunscrito por huesos, canillas, ya sea de yegua o potro semienterrados, con una pared de adobes de tierra o simplemente una estructura metálica que podía ser la llanta de un carro.
El interior recibía más o menos diez centímetros de tierra y luego las cenizas acumuladas sobre las que se mantenían los brasas encendidas durante las largas horas de trabajo y sueño. Alrededor estaban los bancos que mantenían sentados en rueda a los comensales y sus visitantes. Sobre el fogón estaba una vara de madera con horqueta hacia arriba o un hierro con ganchos a distintas alturas para colgar de ellos vajillas, para que pudiesen recibir distintas graduaciones térmicas del fuego.
d) La Chimeneas
La chimenea era el conducto que daba salida al humo del hogar. Se podían considerar dos tipos de chimeneas: las que están construidas dentro de la cocina y las que estaban fuera de ella. En ambos casos no eran otra cosa que una especie de embudo muy grande, cuya abertura puesta hacia abajo recibía el humo del fogón para echarlo hacia el exterior. Esta especie de embudo colector se llamaba campana.
e) La ramada
La ramada era una dependencia accesoria. Estaba constituida por un techo de dos aguas o de una sola, y ofrecía una simple protección contra la lluvia y el sol. Sus paredes, cuando las tenía, eran hechas en forma de tabique por medio de ramas, varas de duraznillos, cañas, pajas, etc. Podía estar unida al resto del rancho, con alguna pared de éste para ser utilizada para aquella, o estar ubicada a diez o quince metros de distancia del núcleo centra, paral servir de guardia a los perros y gallinas durante la noche. Su nombre genérico indica el material empleado en su construcción y no el número y la diversidad de usos que tuvo.
Instrumento Complementario para el Martín Fierro de José Hernández
Rodolfo Acosta Castro
TÉRMINOS GAUCHOS EN ORDEN ALFABÉTICO
Los términos gauchos que aquí se presentan tienen autoría anónima, porque se difunden por Internet sin que ningún autor se identifique. El honor es de ellos al no olvidar que recordando lo que es el gaucho se hace Patria, y mucho más: Gloria si se ensalza como es debido al primer personaje de la literatura argentina y lo hacen, para suerte de todos los querendones de sus atributos, muchos distinguidos hombres y mujeres que prefieren no hacer conocer sus nombres.
A
Abichado:(agusanado, engusanado) animal en cuyas heridas se desarrollan larvas de mosca.
Accionera: tira de suela o cuero crudo del tercio anterior de la silla del apero con dos ojales en los extremos (de allí cuelgan las estriberas y de estas, los estribos).
Achalay: Voz quechua que significa admiración o contento.
Achumado: (chumado) ebrio, borracho.
Achusar: (achuzar) enflaquecer, adelgazar.
Acococho: (turucuto) ir a horcajadas sobre la espalda de alguien y con los brazos en el cuello de quien lo lleva. A babuchas.
Acullico: (acuyico) bolo formado con hojas de coca y llicta (o llicjta), a veces bicarbonato.
Agatas: (apenas), "se salvó agatas" (se salvó apenas, por poco).
Ahijuna: (aijuna), también “ay juna” contracción de "ah, hijo de una...", exclamación d sorpresa, alegría, pena, etc.
Ahuicar: agredir entre varios a una persona, patotear.
Ahujones: palos con agujeros por donde pasan las trancas para cerrar o abrir el corral.
Ahura: ¡ahora! ¡en este momento!
Aicadura: enfermedad de los niños de corta edad a consecuencias de sustos de la madre, en época de embarazo. Se suponía curarse metiendo al enfermo en la panza de una vaca negra recién carneada y luego ponerlo en una manta tibia. Se debe hacer tres veces.
Ajayu: el alma en aymara.
Alcuco: plato de la región central y noroeste de Argentina que se prepara con trigo pisado y sin cutícula, hervido con agua y sal, a las que se agregan cebolla, zapallo, carne de cabrito y se condimenta con azafrán, refrito de grasa y ají.
Alférez: persona encargada de preparar la fiesta en honor de los santos en la fecha de su veneración. Prestes.
Alhaja: (alaja) hermoso, bueno.
Alhajita: Niña o señorita bella.
Allicito: (ahicito) allí nomás.
Alloca: algarroba molida que se consume empapada en agua.
Alojayasca: algarroba fermentada.
Alpapuyo: cerrazón o niebla gruesa que envuelve el ambiente
Alvertido: advertido, prevenido
Amalaya: (amalhaya) interjección equivalente a ojala, quien pudiera.
Amancay: azucena silvestre del norte argentino.
Amañarse: convivir con la pareja sin casarse.
Amauta: (quechua) el que sabe, sabio.
Anchapi: plato preparado con harina de maíz tostado.
Anchi: especie de mazamorra agridulce que se obtiene de hacer hervir la harina de maíz en la preparación de la chicha.
Anco: tucumanismo que nombra al zapallo y calabaza; por extensión: cabeza.
Angarillas: parihuelas.
Anta: tapir americano.
Antigal: lugar donde hay cosas o restos antiguos.
Añá: el diablo para los guaraníes, sería el Zupay quechua, aymara y del noroeste.
Añuritay: (quechua) mi queridita.
Apacheta: de origen incásico. Montón de piedra ofrecida a la Pachamama y que sirve de guía.
Apero: montura criolla, recado.
Arganas: cilindros de cuero abiertos en la parte superior para transportar víveres en el lomo de un caballo, burro, mula o llama; alforjas grandes.
Arreador: látigo de larga correa trenzada y mango corto que se utiliza para conducir el ganado.
Arribeño: relativo al norte, que viven arriba: Salta, Jujuy, Tucumán, etc.
Arrope: jarabe espeso, dulce, de color marrón que se obtiene del hervor de la harina de maíz o de la algarroba o el chañar.
Asinita: diminutivo de "asina", o "ansina" que equivale a: así.
Aspamanca: olla pequeña de barro cocido.
Aucana: paja o tallito de tola para mecer los granos de maíz.
Avá: (guaraní) hombre, persona, ser humano.
Aváñe-ë: (guaraní). Hablar del hombre. Así llaman los guaraníes a su lengua.
Aveloriao: que está distraído o medio dormido.
B
Bacaray: ternero nonato.
Bagual: caballo salvaje o simplemente sin domar.
Baquiano: persona que se maneja con baquía, con habilidad.
Barbijo: (barbiquejo) cordón cinta o tiento para sujetar el sombreo y también tiento o cadena que sujeta por detrás del hocico el freno del caballo.
Barcino: perro, gato o vacuno de color rojizo con manchas transversales oscuras.
Barracán: tela de lana tejida en telares primitivos.
Bellaquear: corcovear.
Biaba: agredir, dar una paliza a alguien.
Bichoco: cabalgadura inservible por la torpeza de sus manos, por extensión persona anciana con problemas motores en las piernas.
Bichoco: cabalgadura inservible por la torpeza de sus manos, por extensión persona anciana con problemas motores en las piernas.
Biguá: (zarmagullón) ave de pico corvo y con plumaje negro.
Biguá: (zarmagullón) ave de pico corvo y con plumaje negro.
Bilqui: tinaja grande partida por la mitad que se usa por lo general para hacer aloja.
Bilqui: tinaja grande partida por la mitad que se usa por lo general para hacer aloja.
Biznaga: planta umbelífera silvestre.
Biznaga: planta umbelífera silvestre.
Bolanchao: masa hecha comúnmente de harina de algarrobo y frutos de mistol a la que se modela de forma esférica, de allí su nombre.
Bolanchao: masa hecha comúnmente de harina de algarrobo y frutos de mistol a la que se modela de forma esférica, de allí su nombre.
Boleao: boleado, atrapado con boleadoras.
Boleao: boleado, atrapado con boleadoras.
Boyada: tropa de bueyes.
Boyada: tropa de bueyes.
Bragado: color de caballar o mular que presenta manchas en la entrepierna.
Bragado: color de caballar o mular que presenta manchas en la entrepierna.
Bramadero: poste al que se atan los caballos para sujetarlos con firmeza.
Bramadero: poste al que se atan los caballos para sujetarlos con firmeza.
Brete: corralito de palo que se usa para encauzar la hacienda.
Brete: corralito de palo que se usa para encauzar la hacienda.
C
Cachi: sal, salado.
Cachilo: Brachyspiza capensis, pequeño pájaro que camina a los saltitos.
Caer a la huella: darse cuenta de algo.
Caguyí: nombre guaraní de la mazamorra.
Cahú: ebrio, machado, beodo.
Caiflé: (chambao) vasos fabricados con asta de vacunos.
Ckaima: comida sosa, casi sin gusto.
Caispa: tortilla cocida a la parrilla.
Cajsci: (caschi) perro chico y ordinario.
Calchas: prendas de vestir del hombre de campo.
Callana: (quechua) recipiente para tostar maíz. Con frecuencia es simplemente una vieja olla inservible para otro uso.
Camilucho: gaucho que cometió una bajeza como la traición, cobardía; también se denominaba así al indio que trabajaba por un jornal.
Camoatí: (camutí, cábachui) Polibia scutellaris, avispa, por extensión: columna o conjunto de avispas, se considera su miel superior a la de las abejas.
Cancha: espacio abierto, descampado.
Caña: bebida muy fuerte, destilada de la caña de azúcar.
Cañizo: cañas colocadas y atadas una a la par de otra.
Capanga: capataz de los yerbales.
Caracú: (guaraní) tuétano.
Careto: antigua denominación del caballo pampa.
Caspinchango: tribu norteña. Caspi: palo o vara, lanza. Chango: tribu indígena. Indios de los grandes palos o lanzas.
Caú: (guaraní). Borracho.
Cayana: vasija que sirve para tostar maíz.
Cebao: cebado, preparado.
Chachacoma: Planta de la cordillera argentino-chilena que se usa para curar el mal de puna, resfríos y dolores de muela. Se prepara poniendo en un recipiente con agua unas hojas de chachacoma, cuando hierve vierten encima alcohol y lo encienden, agregan luego agua hirviendo y lo beben.
Chala: de choclo. Hojas que envuelven la mazorca del maíz. Frescas se usan para armar las humitas, secas para armar tamales.
Challar: acción de bendecir y agradecer con bebidas alcohólicas, elementos propios ya sean de ajuar de la casa o del trabajo. Brindar con la Pachamama.
Chalona: charqui de oveja, cabra o llama.
Chambao: vaso de asta.
Chamisa: (chamiza) leñita, charamusca.
Chanca: Maíz para el locro. Frangollo grueso, también chancua.
Chancaca: tableta de miel a las que se dio un punto alto.
Chancao: plato consistente en maíz machacado con ají y grasa de llama u oveja.
Chancua: (chaúnca) grano de maíz pelado con que se prepara la mazamorra, también chanca.
Changüí: dar ventaja.
Chapeca: pelo suelto y largo, aunque también hace referencia a las trenzas más o menos largas.
Chapino: animal cuyas pezuñas han crecido demasiado lo que impide un normal andar.
Chaquivil: chaqui: pies - vil: pueblo. Voz cacana que significa: pueblo del pie o al pie.
Charcón: animal flaco, enjuto.
Charqui: (quechua) carne seca salada.
Charquisillo: chatasca.
Chasqui: (quechua) corredor de a pie. Mensajero.
Chaya: fiesta del carnaval donde se rinde culto al dios Momo. Significa: mojar, rociar.
Ches-ches: (quechua) pelaje overo-rosillo.
Chicha: bebida alcohólica regional obtenida de la harina de maíz o de maní, fermentada y hervida.
Chifle: recipiente de asta vacuna usualmente empleado para contener bebidas.
Chiguada: hacer cinchar animales en distinto sentido.
China: chica, muchacha joven.
Chinchulín: parte del intestino delgado del vacuno que se considera la achura más preciada. Su cocimiento justo requiere mucha ciencia.
Chinitiar: andar con las chinas, andar con mujeres.
Chipá: pan hecho con harina de maíz o mandioca.
Chipaco: pan de trigo partido, amasado con salmuera y chicharrones.
Chiquero: corral para encerrar animales chicos.
Chiquero: corral pequeño para hacienda chica, en especial chanchos y terneros.
Chirle: aguado, sin consistencia.
Chirlera: chicotera, azotera de las riendas.
Cholma: charqui de cordero.
Chúcaro:(quechua) caballo sin domar o bellaco.
Chucho: acceso de paludismo.
Chuima: corazón, alma en aymara.
Chulengo: guanaco de poca edad.
Chumbazo: disparo, balazo.
Chunca: pierna.
Chuncho: glaucidium nanum. pequeña lechuza cuyo canto anuncia desgracias.
Chuña: ave zancuda de unos 40 cm. de altura y color grisáceo, que se alimenta principalmente de insectos y alimañas, y habita en el norte del país.
Chuño: Papa secada de noche a la helada y de día al sol, que conserva sus valores nutritivos por mucho tiempo.
Churi: denominación para los niños por parte de los varones, las mujeres le dicen wawas o guaguas.
Churo: dispuesto, presumido, conquistador.
Churrasco: carne de vaca, que puede ser asada.
Chuscha: pelo, cabello
Chuschudo: de pelo largo.
Chuspa: pequeña bolsa aymara para guardar hojas de coca.
Chuy: (quechua) expresión de frío.
Chuyo: (chuya, chullo/a). Poco espeso, aguachento.
Cimarrón: dicho de un animal doméstico que huye al campo y se hace montaraz, animal salvaje, no domesticado, planta silvestre de cuyo nombre o especie hay otra cultivada, esclavo que se refugiaba en los montes buscando la libertad. Mate amargo.
Cimba: (quechua) palabra que designa las trenzas que se hacen las mujeres en el pelo.
Cocha: laguna.
Cochuna: cuchillo, todo instrumento de cortar.
Coleto: saco de cuero que protege de las espinas del monte.
Conchabar: emplear, ocupar un trabajo.
Cóndor moro-moro: o real. Ave de gran envergadura.
Coscojas: arandelas gruesas y circulares que se aplican a cada lado o debajo del llamado puente del freno, las cuales al ser movidas por la lengua del caballo, producen un sonido metálico agradable.
Costalada: de costado, caer de costado.
Coto: bocio, por extensión: cuello.
Cuanta: de hace mucho tiempo (...esas cosas de cuantas...).
Cuaresmillo: variedad de duraznos pequeños.
Cuarteadores: personas que intentan partir un cuarto a fuerza de tirones en festividades religiosas.
Cuartiar: atacar muchos a una sola persona.
Cuarto: media res de corderos o chivos con cuero.
Cuja: cuna, cama para niños.
Cururú: (guaraní). Sapo, compuesta por: lengua e hincharse.
Cuzco: perro de tamaño pequeño. Cusco: antigua capital del Imperio Incaico, Tahuantinsuyo.
D
Dereceras: derechos de cada contratante.
Desaporque: quitar tierra a la raíz de la caña de azúcar.
Despiado: (despiao). animal con las patas resentidas de andar desherrado por terrenos duros.
Donosa: mujer linda, agraciada.
Draj: bebida hecha a base de alcohol y agua azucarada, se usa contra el mal de altura.
F
Frangollo: Harina gruesa hecha con maíz morocho, pelado y triturado.
G
Gallero: que prepara o gusta de los gallos de riña.
Gasta: (quechua). (Aimogasta, Chicligasta, Timogasta, etc.) Pueblo, tierra.
Gofio: (hurpada). maíz tostado hecho polvo que se prepara con azúcar.
Gracias: palabra que se usa en las mateadas para decir que no se desea tomar más.
Guacanqui: (huakanki). palo cilíndrico que se coloca en la cabecera (gallina) del apero para dar más estabilidad al domador.
Guagtana: palo con que se golpea la caja.
Guagua: (quechua). Wawa o huahua. Denominación del niño por parte de las mujeres. Los hombres le dicen churis, también gurí.
Guaina: (huaina). en el litoral: jovencita.
Guaïvï: (guaraní). Anciana (literalmente: "que se parece a la tierra").
Gualapo: comida preparada con algarroba molida, maíz y agua.
Gualuncho: comida norteña. se remoja en agua un poco de algarroba molida; se cuela y se hace hervir; después se vuelve a colar, se hecha en otra olla donde se cocina frangollo de maíz. Es como una sopa dulce.
Guampa: (quechua) cuerno de ganado vacuno, lanar o caprino... asta, aspa.
Guanaco: camélido del norte argentino.
Guano: (quechua) excremento.
Guarango: mal educado.
Guarapo: bebida fermentada hecha a base de miel y agua.
Guasancho: (quechua). Animal de lomo golpeado. Espalda hundida, arqueada.
Guasca: (huazca) cualquier tira o tiento de cuero no muy pequeño y sin curtir. Por extensión se denomina al látigo.
Guaschalocro: guascha: solo, pobre, huérfano - locro: comida criolla. Locro pobre.
Guajcha; huérfano en aymara.
Guasú: ( guaraní). Grande, vendado.
Guatana: (semiguatana). tiento que se pone a los potros en lugar del freno.
Guateada: carne con cuero asada bajo tierra.
Guayaca: bolsa o bolsita para guardar objetos que atraerán suerte.
Guayra: (quechua). (Huayra). viento.
Guayruro: semilla roja y negra de un árbol americano leguminoso denominado Guayra o Bucare, ejemplar de zonas tropicales, sirve para proteger del sol a los plantíos de café.
Gürises: chicos, criaturas.
Gurupa: (grupa). en el litoral es un rollo de ropa o ponchos que se lleva en los tientos. En el sur es cualquier objeto que se coloque bajo los pellones para armar el apero.
Gustador: hueso que se facilitaban las familias pobres para ser hervido en el locro y darle así más gusto.
H
Haipas: carretas de madera de gran resistencia.
Horco: cerro, montaña.
Huaca: enterratorio indígena.
Huahuita: (quechua) guagüita. niño/a, disminutivo de huahua.
Huankar: (huancar). (quechua) es la caja, también llamada hatun-tinya.
Huayra : viento.
Huayra Muyoj: huayra: viento - muyoj: redondo, circular. Remolinos.
Huayra puca: (huirapuca). Viento colorado.
Huaza: menhires que se colocan en la entrada de las labranzas para protegerlas.
Huchillico: comida preparada a base de papas y carnes.
Humauaca: huma: cabeza - uaca: vaca. Cabeza de vaca o cabeza del ídolo.
Humita: comida de origen prehispánico preparada sobre la base de maíz blanco hervido y condimentado, cocido por pequeñas porciones individuales en envoltorios de chalas de choclo.
I
Ibatín: ribera del río que sale de la quebrada.
Ichu: (ichuna, ichupuca). Voz quechua que denomina a la paja usada para techar. Ichuna también denomina a la hoz.
Illa: Mama Illa o Quilla. La luna, deidad inca.
Illinchao: plato preparado con harina de maíz tostado, y se agrega ají, cebolla, pimienta y sal.
Imilla: (imillita). muchacha indígena, en aymara.
Inca: nombre que se le daba al hijo del sol. Emperador.
Inchi: espina larga en función de clavo.
Inti: sol, dios sol de los incas.
Ishpa: orin, meado.
Ita: nombre del piojo de las aves de corral.
Ite: vete (verbo ir).
Itín: prosopis kuntzei. árbol llamado también Carandá, Jacarandá o Barbai: Tigre.
Ïvï:: (guaraní). Tierra.
Ïvïi: (guaraní). Humildad, (literalmente: "tierrita").
Ïvïrá: (guaraní). Árbol o madera (literalmente: "lo que será tierra").
K
Kala: llamada también Bruja. palmípedo cuyo canto es breve y estridente, a veces parece una carcajada.
Kalapurca: (calapurca) sopa espesa y picante, elaborada con caldo de chalona y maíz pelado aromatizado con hierba regional llamada chachacoma
Killpi: ceremonia de señalada de las llamas.
Koas: sahumerio de hierbas regionales utilizado en ceremonias rituales y curaciones.
L
Laicka: brujo en aymara.
Lata i' pobre: piper tucumanun. planta que en el noroeste se usa para construir techos. Las ramas largas se usan en las picanas.
Lavatorio: acción de lavar ropas del difunto.
Lechiguana: himenóptero, especie de avispa melífera cuyas colmenas sujetan a árboles y arbustos como el camuatí.
Lechucear: hacer un daño o lanzar un maleficio.
Letrao: persona que sabe leer y escribir.
Libes: (liwes). pequeñas boleadoras que se usan en el norte para pillar guanacos o vicuñas, estas últimas, la más de las veces terminan malheridas o muertas.
Lociones: lecciones.
Ll
Llampi: médico o curandero.
Llica: (quechua) red o tejido.
Llicjta: (llicta, llipta, yista, yicta o yica) pasta de ceniza volcánica de gusto fuerte y salado usada para acompañar el acullico, como el bicarbonato.
Llocjke: amuleto para alejar malos espíritus, confeccionado con trenzados de hilos de lana.
M
Maca: (macharse) emborracharse, embriagarse.
Machu: voz quechua que significa viejo, anciano.
Majano: chancho doméstico que se hizo salvaje, cimarrón.
Manca-fiesta: fiesta de la olla cocida, cuyo intercambio se realiza por trueque. Se realiza en el mes de octubre en La Quiaca.
Manchalá: nombre de tribu indígena.
Mansero: hombre que cuida animales, en especial vacunos y caballares. En algunas provincias, es el que conduce la mansera del arado.
Mañador: maneador, pieza de cuero para atar las "manos" del caballo a fin de evitar su desplazamiento.
Maradura: enfermedad de la piel.
Maroma: soga que une dos postes, se usa mucho para atar los reservados que serán jineteados.
Masaguagua: (masahuahua) es un niño de pan o quesillo que se ofrendan las comadres en el topamiento.
Matra: manta de lana gruesa que hace de sudadera. La usaron mucho los gauchos. Matrero deriva de matra, pues los gauchos andaban huyendo de la ley y durmiendo, a la intemperie sobre su matra.
Matungo: caballo inservible, por viejo o mañero.
Mayuato: zorrito de agua.
Mazamorra: comida hecha con maíz blanco pisado y cocido sin sal. Se come con leche y azúcar (en su forma más difundida) o salada.
Mbaipi: plato típico correntino que se prepara con choclos, carne fresca o charqui, grasa y pimienta.
Mbeyú: comida regional correntina preparada con almidón de mandioca y agua; también se le puede agregar leche, huevo y queso rallado.
Melgas: porciones de tierra que se cortan en los potreros o en las chacras, para iniciar las labores de la arada.
Mensú: peón de los yerbales misioneros.
Mingar: encargar.
Mingas: labranza de la siembra y cosecha, realizada al estilo incaico.
Mistura: papel picado usado en carnestolendas, de múltiples colores.
Mocchi: porción de maíz destinada a preparar la chicha muqueada.
Mondongo: intestino y panza de la vaca o del chancho, con el que se prepara, entre otras cosas, Picante de Panza y las mejores empanadas.
Mostrenco: (reyuno) animal sin dueño.
Muca: harina de maíz masticada con la que se preparaba la chicha muqueada.
Muña-muña: (xenopoma eugenoides) hierba del cerro sabor mentolado (se cree afrodisíaco).
Muquiar: (muquear) masticar el maíz para la fabricación de la chicha. Se mastica e impregna con saliva las tortas de maíz preparadas con tal objeto. Esta materia se depositaba en tinajones para su fermento. A la muqueada solían hacerla personas opas. La muquiada fue prohibida por insalubre.
N
Níño Rupa: (niño rhupa), lecho del niño, árbol de unos diez metros de Misiones, Chaco, Formosa y Tucumán.
Nío: subarbusto de menos de un metro de alto, muy venenoso.
Noque: balde de cuero crudo.
Ñacar: mal que causa un animal involuntariamente a la persona que lo maltrata.
Ñajchero: poncho pequeño que sólo llega hasta las costillas falsas (ñajehas, ñascha o ñaschita).
Ñambi: caballar con las orejas caídas.
Ñandú: (guaraní). Literalmente es "ruido y huir". Avestruz americano
Ñ
Ñandutí: (guaraní). nombre de una araña blanca. Tejido primoroso realizado en Formosa y Corrientes.
Ñascha: (ñaschita). achura vacuna de las falsas costillas, buena para el asado.
Ñato: (quechua) de nariz pequeña o sin ella.
Ñaupa: antiguo, viejo.
Ñusta: niña, joven.
O
Ochar: ladrar de determinada manera.
Ojota: (quechua). de ushuta o uxuta. sandalia de cuero o filamento vegetal.
Opa: persona de pocas luces, lela.
Orejano: sin marca (quemadura en el cuero) o señal (corte de la oreja con forma característica del propietario)
Orko: (quechua). también horco: cerro.
P
Paaj: enfermedad de la piel ocasionada por un principio del quebracho y que en Santiago del Estero atribuyen al poder maléfico del árbol.
Pachamama: madre tierra.
Pachamamac: sol, deidad mitológica incaica, Inti.
Pacote: charqui de excelente calidad.
Paí luchi: (paí lochï) personaje de cuentos populares de noreste argentino.
Paila: gran olla de cobre utilizada para la cocina.
Pallana: juego infantil con piedras pequeñas.
Pallira: mujer obrera minera que a fuerza de golpes selecciona minerales.
Pampa: llanura, suelo, llano.
Paschar: acción de poner algo boca abajo.
Pashquil: (pachiquil) rodete de trapo que las mujeres colocan en sus cabezas y en el que apoyan cestos, canastos, etc.
Pata i' cabra: (yerbiau) mate cocido con alcohol de tomar (96º).
Pata i' lana: hombre que entra sigilosamente a una casa y posee a la mujer sin que se de cuenta el marido o compañero de aquélla.
Pataska: guiso picante, de maíz pelado con charqui y verdeo.
Patay: (quechua) especie de pan hecho con harina de algarroba.
Patón: Llajtay, que cuida los animales del monte.
Payuca: (payucano) persona proveniente de tierra adentro, campesino, hombre de la tierra.
Pecana: mortero de piedra. Serrano comenta que deriva de pecaña, voz cacana que significa molino.
Peje: Pez.
Pella: grasa sacada del matambre del vacuno. De cinco kilogramos de grasa sin derretir se saca el chicharrón y quedan aproximadamente dos kilogramos de grasa derretida.
Pelleja: piel quitada del cuerpo del animal, cuero curtido con la lana o el pelo, toda la lana que se esquila de un animal.
Pellón: pelleja curtida que se usa sobre la silla de montar.
Peludo: especie de quirquincho, animal mamífero desdentado recubierto por un caparazón articulado. También se usa por borrachera.
Pichana: (heterothalamus spartoides) arbusto de ramas flexibles, llamado jarrilla que se usa para hacer escobas rústicas o pichanas.
Pichanilla: (neosparton ophedroide) arbusto que en el Noroeste Argentino se usa para formar aleros de ranchos, pichanas, pirguas, tipiles, etc.
Pihuelo: parte posterior de la espuela que sostiene la rodaja.
Pije: avispa colorada (tipo balapuca).
Pilpinto: mariposa pequeña.
Pión: peón.
Piraña: (guaraní). Literalmente "pez y huir".
Pirca: pared o muralla de piedra.
Pircana: piedra o laja con que se tapa la olla.
Piri: alimento preparado con trigo tostado, molido en la pecana, que luego se cocina igual que el sanco.
Pirón: plato correntino y entrerriano hecho con el caldo gordo, cebolla frita y fariña.
Pirua: (pirhua) depósito comestible del Chaco Santiagueño construido con ramas y muy bajo que se destina para almacenar algarroba.
Pisingallo: variedad de maíz que se usa para hacer pororó (pochoclo).
Pokoipacha: fiesta de la algarrobada.
Popi: (guaraní) mandioca seca.
Pororó: (guaraní) significa ruido, estruendo. Abatí pororó significa reventó tostándose. Es la roseta de maíz hecha con el maíz pisingallo.
Potro crudo: animal arisco, redomón.
Potú: vivienda humilde del altiplano puneño. Más básico que el rancho, con paredes de pirca y techo de laja.
Poyo: cama de adobes situada en un ángulo de la casa. Se ve en la puna.
Preste: persona comprometida voluntariamente para preparar la fiesta en honor de un santo en la fecha de su veneración.
Pucha: exclamación de decepción o fracaso. Interjección que denota sorpresa.
Punco: puerta aymara.
Punteao: se dice del que ha comenzado a emborracharse sin estarlo del todo: picado.
Puskca: huso o rueca de las hilanderas nativas de la Puna.
Puyo: frazada aborigen.
Puyones: espolones de acero que se ponen a los gallos de riña.
Q
Quellusisa: (quechua) flores amarillas.
Queñoa: (quechua) queñua. Árbol de los cerros, pequeño y retorcido de la familia de las rosáceas.
Quepi: envoltorio de cosas, atado en tela o rebozo, que los nativos portan en la espalda y sobre los hombros.
Quillango: manta que se hace con piel de guanaco.
Quimil: cactácea muy semejante a la tuna. Se usa para curar picadura de víboras venenosas.
Quincha: (quechua), quincho: pared o techo confeccionado con atados de cañas, ramas y/o paja, que puede recubrirse de barro.
Quirquincho bola: pequeño mamífero desdentado cubierto de una caparazón articulada que dobla en caso de peligro formando su cuerpo una bola, protegiendo así las patas y la vulnerable zona ventral.
R
Rabicano: caballar con unas pocas cerdas blancas en la cola.
Rabón: animal que tiene la cola más corta o sin cola. En el truco es el pie.
Raco: expansión, firmamento o vista.
Ramear: (ramiar), arrastrar. Proviene de arrastrar ramas.
Randa: tejido primoroso que se hace en Tucumán, en especial en Simoca.
Recular: retroceder.
Refusilo: relámpago, también refosilo o rejusilo.
Repulgue: doblar los bordes de la masa de la empanada, a la forma de columnas torsas para evitar que se salga el picadillo o relleno.
Requinto: instrumento parecido a la guitarra pero más pequeño.
Retobar: forrar con cuero crudo mojado, que al secarse ajusta perfectamente. Alguna vez se usó como suplicio para los delincuentes que se dejaban al sol y morían indefectiblemente.
Reyuno: antiguamente: caballo del rey, luego mostrenco. Más tarde caballo del estado o patrio perteneciente al Ejército. Para señalarlo se le marca una oreja.
Rococo: sapo de agua de gran tamaño.
Ropeguá: (guaraní). Familia
Rosario Quilla: mes de las calamidades correspondiente a Octubre.
Rosillo: caballo o vacuno cuyos pelos son rojos y blancos uniformemente distribuidos.
Rumi: piedra.
Runa: (quechua) hombre primitivo de la puna.
S
Sacha cabra: corzuela.
Sacha: medio, casi entero, falso.
Sancochar: mezclar. Hacer algo a la ligera sin orden ni prolijidad.
Sejrana: pequeño manojo de ramas secas, confeccionado con pajas especiales de la zona de los valles.
Shalacos: habitantes ribereños del río Salado, Santiago del Estero.
Simbar: sellar las partes de la masa de las empanadas dobladas sobre si mismo. Sellar repulgue.
Simbolar: gramínea difundida en el norte argentino.
Simiguatana: lonja de cuero que se pone al potro en lugar de freno.
Soba: paliza.
Sotreta: caballo mañero, mal enseñado. Por extensión a las personas.
Suchi: granitos o barritos que salen en la cara.
Sulco: (shulco, sulca, shulca) el hijo menor.
Sullo: animal no nacido. Feto. Criatura abortada, muerta.
Suncho: arbusto del género de las papaveráceas de flores amarillas. Cerco que sirve para sujetar y ligar los palos del corral.
Supaya: zupay. (aymara) diablo.
Suri: (quechua), ñandú (guaraní), avestruz americano.
T
Tacanas: perforaciones de las rocas hechas por los indígenas. Morteros para moler granos.
Taco: algarrobo y sus frutos.
Tacurú: (guaraní) en Misiones y Corrientes se designa a la tierra colorada. Por extensión, a los Tacurú-pucú: hormigueros que pueden ser desde 10 cm. a 4 metros.
Tafí: hermoso.
Tala: arbusto de poca altura y espinoso.
Talanquera: (tranquera) portalones de palos corredizos y en forma de X y con un travesaño.
Talero: rebenque de hoja ancha y corta y de mango grueso. Se usa en la jineteada.
Tambo: lugar de parada, de descanso. Aposento de hombres y de príncipes.
Tapia: varias acepciones, como mal agüero (desgracia) - cerco, pared.
Tapera: conjunto de ruinas de un pueblo. Habitación ruinosa y abandonada.
Tapichi: en Entre Ríos: ternero nonato.
Taruca: corzuela, ciervo o venado.
Tatá: (guaraní). Fuego, piedra contra piedra.
Tata: (quechua-aymara) padre, viejo, abuelo.
Tatacuá: (guaraní) voz que designa al horno.
Tata-hujá: mulánima en la región misionera.
Tatusear: entre mateadores: el movimiento que se de da a la cebadura con la bombilla.
Temar: cavilar. También: porfiar, insistir con tenacidad.
Teque: guanaquito, vicuñita.
Tereré: yerbamate mezclada con agua fría.
Tijtinchas: mazorcas de maíz capia seco, hervidas en agua hasta que los granos se abran.
Tincunaco: (tinkunaku) encuentro o topamiento.
Tiricia: enfermedad espiritual en niños; dolor del alma, nostalgia.
Tisar: cardar lana para el hilado.
Tistincho: comida especial que se prepara la víspera de San Santiago, con patas de cordero o de vaca, panza, maíz, habas, repollo, col, cabeza de cordero, etc..
Tlalac: entre los calchaquíes, dios de las aguas..
Tol: deporte violento parecido al hockey que practican los niños Tobas desde épocas precolombinas.
Topamiento: ceremonia del Noroeste argentino que se celebra los dos jueves anteriores a los festejos del carnaval. El primer jueves es para los compadres y el segundo para las comadres.
Torcaza: (columbina picul) torcacita, tórtola o urpilla. Paloma pequeña de color gris plomo, muy menuda.
Torido: ladrido de perro, viene de torear.
Torido: ladrido de perro, viene de torear.
Toruno: animal castrado de un sólo testículo, también al castrado después de los cinco años.
Torzal: tira de cuero crudo que se lonjea y tuerce, se usa mucho de cabresto (cabestro).
Tramojo: (trabanco) horqueta que se coloca a los vacunos en el pescuezo para evitar que pasen a través de los alambrados.
Trompezar: tropezar.
Tuco: pelaje oscuro del animal, casi azulado. También la luciérnaga, cocuyo o tucu-tucu.
Tullma: largo hilado multicolor de lana, en cuyos extremos se colocan borlas o pompones. Las nativas de la puna usan este elemento para asegurar las trenzas del pelo.
Tulpo: comida hecha a base de harina de maíz cocida en agua, a la que se le agrega grasa de oveja y sal. Los días festivos se la mejora agregándole "chalona" (charqui de oveja, cabra o llama) y un poco de ají molido.
Tuna: planta cactácea, espinosa, que da un fruto comestible del mismo nombre, también llamado "higo de tuna".
Tunta: chuño mejor congelado de color blanco.
Tuquita: arbusto, planta pequeña.
Turú: corneta construida con cuerno de vacuno y que tiene un sonido muy agudo y fuerte.
Tushpo: sopa de pescado mezclada con harina de trigo.
Tuy: expresión de calor.
U
Ucucha: ratón, laucha.
Ucumar: animal robusto y peludo de las zonas de pedemonte. Viene de oso.
Ulpo: (ullpada, urpada) harina de maíz mezclada con harina de algarroba desleídas en un chambao con agua..
Umucutí: (quechua) lagarto del género Liolemus, especie Boulengeri que vive en gran parte del país.
Uncaca: sanguijuela que habita en lagunas y estanques. Lombriz de tierra.
Uñero: uña, garra.
Upa: levantar, subir. Además como interjección cuando alguien está en una dificultad difícil de vencer.
Uptar: agregado de añapa a la aloja agria (agua muerta) para hacerla fermentar nuevamente.
Urpila: (urpilla) menor de las palomas silvestres.
Usa: piojo.
Usamico: comepiojo, mamboretá, mantis religiosa.
Usapuca: arácnido muy pequeño.
Ushuta: (quechua) sandalia.
Uspallata: tierra o pueblo en cenizas.
Uturunco: hombre tigre.
V
Vallisto: (vallista) hombre de los valles.
Velai: (velay) véalo.
Vaquiano: gaucho diestro.
Verijear: ponerse el lazo a la altura de la entrepierna o verija para hacer fuerza y sujetar el animal enlazado. Lastimar al caballo en las verijas con la cincha.
Vicuña: camélido del norte argentino, parecido al guanaco y a la llama.
Vincha: faja para apretar los cabellos.
Vinchuca: insecto de hábitos nocturnos que se alimenta de sangre; frecuentemente transmite los bacilos del Mal de Chagas. Habita preferentemente en techos y paredes de quincha.
Vipos: pez de los ríos del norte argentino.
Virucho: vampiro que chupa sangre de los animales.
Vizcacha: gran roedor parecido a la liebre o al conejo.
Y
Yaco: (yacu) agua, aguada, manantial.
Yaguana: olla que se usa para hervir leche.
Yaguané: zorrino, mofeta, pelaje de vacas y caballos con franjas blancas a ambos lados del cogote y cuerpo.
Yakaré, yacaré: (guaraní). Literalmente "sobre el agua nada más que la cabeza".
Yapa: (quechua) Ñapa. Dar más, añadir.
Yaporá: alimento correntino preparado a base de maíz, charqui, mandioca, batata y porotos.
Yaraví: canción melancólica indígena.
Yareta: (Azorella yareta) Llareta. Planta de las altas montañas usada para leña.
Yasï: del guaraní. Nuestra madre, luna, mes.
Yawar: sangre, parentesco, linaje.
Yerbiao: (yerbiau, yerbiado) mate cocido con alcohol de tomar (96º).
Yerutí: paloma silvestre que vive de a pares en la selva y naranjales. Muy mansa.
Yocavil: lugar del cerro.
Yuchán: palo borracho, árbol de la familia de las bombaceas.
Yupanqui: gran señor.
Yuro: vasija para almacenar líquidos y especialmente para servir chicha o aloja.
Yurupïté: (guaraní). Beso, viene de yurú: boca y pité: chupar.
Yuta: perdiz. Sin cola. No concurrir a un lugar. Carro maderero (zorra).
Yuto: (quechua) sin cola.
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excelente material..!! VALE LA PENA LEERLO!!
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